Falacia de ocasión
- Fecha
- 17 de diciembre de 2000
- Publicado en
- La Nación
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La falacia es el vicio lógico que consiste en introducir en el razonamiento una premisa que no existe o en la que no se contiene la conclusión. Y hasta al mejor mono se le cae el zapote en este sentido , cuando permite que la objetividad del razonamiento se contamine con intereses o pasiones, especialmente si estas son políticas.
Así le ha ocurrido a la Corte Suprema de los Estados Unidos, al impedir en el momento oportuno el recuento manual de los votos excluidos, con el "argumento" de que violaba la igualdad ante la ley porque cada Junta Electoral podía aplicar criterios diferentes. Puro cuento porque el sistema electoral norteamericano, federal y descentralizado, se basa precisamente en la diferencia. Cada estado tiene sus propias leyes y métodos electorales, y cada condado también tiene libertad hasta de hacer sus propias papeletas, como ocurrió en Palm Beach, con la famosa papeleta "mariposa" que confundió a muchísimos electores y le hizo perder miles de votos a Gore. ¿No fueron estos tratados de modo diferente en su perjuicio de los que votaron con papeletas que no confundían? ¿No debieron, entonces, los jueces, con la misma lógica, anular los resultados en Palm Beach y permitir una nueva elección, lo que le habría asegurado el triunfo a Gore? Y ¿cada una de las unidades estatales o condales diferentes no trata de modo diferente por definición a sus electores ?
Magistrados republicanos. El "argumento" no resiste el menor análisis, aparte de que la supuesta diferencia en un sistema basado todo en la diferencia, y que por eso, de haberla, sería en sí misma lícita tampoco podría existir porque el asunto consistía en buscar la intención del elector en las papeletas excluidas por las máquinas, por falta de perforación completa. Esto se aprecia a simple vista con cualquier tentativa de perforación a medias, por falta de presión suficiente, pero que revele una inequívoca intención de voto. Y que se aprecia por juntas integradas por representantes de los partidos que pueden defender los intereses de sus votantes.
No, la verdad es que a la mayoría de la Suprema Corte, algunos de sus miembros nombrados por el papá del señor Bush, la traicionó su corazoncito republicano, y, olvidándose de la lógica, aportaron su decisiva palanca en la lucha por el poder. Lucha en que al partido republicano no le ha importado recurrir a la pornografía y a la violación de la privacidad, en aras de la moral, para ventilar públicamente los pecados privados de un presidente; o a tragarse sus supuestos principios a favor de los derechos de los estados, para recurrir a la Corte Federal en que sí tenían mayoría, o a ahondar las diferencias entre ricos y pobres aquí sí se valen las diferencias con rebajas de impuestos en contra de los menesterosos; o al señor Bush a desdecirse de sus leyes en Texas a favor del recuento de votos, cuando le convino.
A codazos y zancadillas, con una votación minoritaria nacional 300.000 votos menos que Gore y arrebatándole a Florida, que con un recuento hubiera sido para Gore, llega el señor Bush a la presidencia de la primera democracia y potencia del mundo. Malas noticias para todos, por el mal ejemplo y la falta de legitimación de quien va a conducir a la nación líder.
Columna de Juan José Sobrado, La Nación, 2000-12-17.