Debate inusitado
- Fecha
- 26 de octubre de 2000
- Publicado en
- La Nación
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Profunda alegría me ha provocado el debate generado por el fallo de la Sala Constitucional sobre la fertilización in vitro . Porque a este país se le aplica ahora lo que Machado en su tiempo decía de España: "de alma quieta y sacristía (en este caso política, porque dos iglesias y dos dogmas se reparten todos los fieles), de charanga y pandereta", y que provoque tal interés un tema inusual, ajeno a los lugares comunes que todos acostumbran cacarear, debe celebrarse.
Aunque no hay que cantar mucha victoria, porque el silencio en Costa Rica está en proporción inversa al poder de los intereses que hay que tocar, y los pobres embriones indefensos no tienen ninguno.
Sin embargo, si se ha producido en los últimos tiempos un resurgir de la polémica, y del disenso frente a las modas porque al igual que autos y ropa usada, consumimos ideas usadas o a los dogmas de lo aceptado, generalmente porque alguien, de voz más fuerte y no de mayor razón lo proclamó primero. Ante el "combo" del ICE o ante el Hospital del Cáncer, afortunadamente se dio. Y los órganos de prensa, por primera vez en muchos años, también asumieron su papel protagónico de informar sobre este tipo de asuntos, para que pudiera existir el debate. Y una vez ocurrido, le dieron espacio.
Lucha abierta. "Polémica" viene de la voz griega para el combate, porque son las ideas las que enfrentan en lucha abierta, sin disimulos ni consensos, muy saludable para todos. Ya que los limitados humanos necesitamos confrontar nuestras ideas, recibir los ataques, y analizar nuestras posiciones a su luz, para encontrar la verdad, o lo más parecido a la verdad que nos sea dable alcanzar. En la vertiente de las ideas es válido aquel aforismo de que "la guerra es la madre de todas las cosas". Más que la guerra, el trabajo de buscar la verdad con el esfuerzo del pensamiento, y no con base en recetas, o de cacarear lo que otro dijo.
Magnífico entonces el enfrentamiento ocurrido de ideas, porque pasado el estrépito y hasta los insultos tras los cuales se yergue el oscurantismo de los prejuicios, y el retorno a la consideración de algunos humanos como cosas al servicio de otros la verdad empieza a aclararse, y lo primero que se advierte es que, siguiendo las costumbres usuales en este país, los detractores no leyeron la resolución de la Sala Constitucional, porque si lo hubieran hecho, se habrían dado cuenta de que la Sala no está en contra de la fertilización in vitro, sino del desperdicio calculado de embriones, como ocurre cuando se implantan seis al mismo tiempo, tal como se proponía. En otras palabras, no está en contra de la búsqueda de la vida por estos medios, sino de su terminación prevista, en aras de un resultado a lo Dr. Mengele.
Pieza de razonamiento. Si hubieran leído la sentencia, se habrían dado cuenta de que la Sala escuchó a todas las autoridades científicas y médicas nacionales, a quienes convocó especialmente al efecto, que estudió las experiencias y regulaciones extranjeras, muchas de las cuales tampoco permiten el desperdicio de vidas en la forma que el reglamento anulado lo permitía, y de que está sólida e incontestablemente fundada en normas jurídicas, nacionales e internacionales. En otras palabras que es toda una pieza de razonamiento, a la que, siguiendo la falta de pensamiento propio en el discurso público, atacaron sin conocer, en lo que no dice, y sin rebatir ninguna de sus razones.
Tan concurrida polémica es una radiografía de ese modo de pensamiento dañino, generalizado en el discurso público, ausente del análisis de los hechos punto de partida de la ciencia y colindante con la ideología, el discurso de barricada y el prejuicio, por lo que su mejor enseñanza es que debemos corregir tan errado enfoque. En buena hora el combate de ideas, que a todos nos ayuda, pero contra la realidad, no contra molinos de viento.
Columna de Juan José Sobrado, La Nación, 2000-10-26.