Miguel Sobrado Sociólogo · Político · Fotógrafo

Columnas en prensa

El necesario papel de la planificación

Fecha
7 de abril de 2009
Publicado en
La Nación
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3 min

La planificación es una actividad inherente a toda actividad humana, no es posible dirigir ni siquiera el quehacer cotidiano sin alguna forma de planificación. Como disciplina especializada surge ante las necesidades de la organización compleja: especialmente la guerra, la produc- ción y el Estado. Pero ni las formas ni los métodos de planificación han sido siempre los mismos, cambian de acuerdo con las características de cada tipo de organización y su desarrollo tecnológico y social.

El abandono fáctico de la planificación como disciplina en la gestión pública en la década de los 90, tras el fracaso del socialismo burocrático y su sustitución por el dios mercado contribuyó a generar inestabilidad en nuestro país: han crecido las diferencias de ingreso alterándose de forma preocupante la estabilidad social; la infraestructura ha sufrido un deterioro acumulado, que nos coloca a la zaga regional en el desarrollo de obras estratégicas como las principales carreteras por las que transita el comercio.

El aeropuerto internacional Juan Santamaría, principal fuente de ingreso de turistas al país, y el sistema de muelles se ubican actualmente entre los peores de la región. Para no mencionar la falta de señalización de las calles que nos coloca a un nivel de cuarto mundo. Esto se ha dado, a pesar de los activos en desarrollo institucional, capital humano y el dinamismo empresarial creciente. En cierta forma nos hemos venido comiendo el patrimonio histórico y nos acercamos más a un punto de colapso.

Buena iniciativa. Por eso fue interesante la decisión del Ministerio de Planificación y de la Escuela del mismo nombre de la Universidad Nacional de convocar, el 31 de marzo, conjuntamente con el Instituto Latinoamericano de Planificación, a un seminario regional sobre “Enfoques, métodos y herramientas de la planificación”. La iniciativa es loable, pero conviene hacer algunas reflexiones.

a) La planificación es una función de dirección y debe corresponder al tipo de Estado que se quiere construir. Esa visión de Estado es necesaria para el ejercicio creativo de la disciplina.

b) Los planes, una vez realizados, aunque no deben ser rígidos, deben tener respaldo presidencial y respetarse en lo fundamental. No pueden estar sujetos a cambios por recortes presupuestarios arbitrarios del Ministerio de Hacienda.

c) Las formas de organización modernas exigen descentralización y autonomía operativa local. Esto es, niveles de control y participación regional, efectivos locales basados en un sólido capital social, no solo formales o “participulados”. En este sentido debe retomarse y reformularse el tema de la regionalización, eliminado, sin discusión, por el anterior ministro de Planificación.

d) Los métodos y técnicas de planificación, en sí mismos, aunque pueden contribuir a estimular la participación, no eximen, sino demandan, de una reorganización institucional regional que estimule el desarrollo del capital social.

Conviene hacer los mejores deseos por la iniciativa ministerial y universitaria de retomar la planificación como instancia de gestión pública y esperar que los resultados trasciendan las actividades protocolarias regulares de los organismos regionales y contribuyan a impulsar las reformas institucionales que nuestro Estado y la región necesitan.

Publicado en La Nación, 2009-04-07.