¿Qué se hizo la energía creadora?
- Fecha
- 10 de mayo de 1996
- Publicado en
- La Nación
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Costa Rica ha dado ejemplos de energía creadora cuando contó con los correspondientes recursos, físicos y mentales. Los siglos coloniales, sumidos en la pobreza y la escasez, fueron no obstante de laboriosidad, y la población llenó de fincas el Valle Central. Apenas apareció el café, que fue el instrumento para la creación de riqueza y progreso, el ritmo de desarrollo alcanzó un nivel altísimo y en poco más de medio siglo el país se transformó radicalmente. En la primera mitad del presente siglo sorteó las crisis mundiales, y mantuvo índices elevados para la época y la región, en educación, salud y progreso general. El país supo eludir desde el siglo pasado la tentación militarista y la asonada política. A mediados de siglo, la revolución social, institucional y económica transformó al país desde sus bases, y Costa Rica arribó a los años setentas en una de las posiciones de punta en América Latina. Desde finales de esa década no obstante empezó a sentirse el peso del progreso en las finanzas públicas, así como la corrupción del aparato público que lo había hecho posible, y aunque en la década de los ochentas aumentan los índices de salud, se produce un deterioro importante en la calidad de la educación y de otros servicios públicos. Aunque la economía se recupera después de las crisis cambiaria y de la deuda externa, y que muestra signos de vigor cada vez que las finanzas públicas se lo permiten, y de que se producen también avances institucionales formales como la Sala Constitucional y el Defensor de los Habitantes, se agudiza no obstante el deterioro institucional del Estado y de sus servicios públicos. A estos últimos se los come el doble matapalo de la burocracia y la política: los instrumentos se convierten en fines espurios que ahogan a los verdaderos.
El desgaste institucional es notorio y el aparato estatal está inmovilizado por el peso de la burocracia y los abusos, así como por los efectos de su crecimiento desordenado y caótico. Aunque Costa Rica ocupa ahora una posición importante en el IDH (Indice de Desarrollo Humano de las Naciones Unidas) gracias a los logros del pasado, se estancará y bajará a corto plazo en ese Indice si no corrige pronto los males que se indican.
En otros campos como vialidad y puertos en que no hemos levantado nunca cabeza, el deterioro alcanza niveles de quinto mundo. En su conjunto la presente etapa de estancamiento y de deterioro amenaza todo progreso, y en el futuro cercano se avecina una crisis muy severa si no se revierte pronto el proceso.
Pero ¿por qué hemos llegado a nudos tan apretados y generales de parálisis y corrupción? Las aparentes causas que se aducen no son suficientes ni habrían sido insuperables. Pareciera que hay causas más hondas, en el interior de las cabezas y los corazones, de donde emana el estancamiento, la corrupción tanto del Estado como agente del bien público, como de sectores importantes de la acción privada y social, y que todo esto es lo único que puede explicar tan general decadencia y retroceso.
Nuestra crisis es más profunda y alcanza a valores esenciales de la vida privada y social, que deben replantearse conjuntamente, junto con los cambios estructurales sustanciales de los sistemas, económico, institucional, educativo, político y de servicios públicos, que las circunstancias imponen. Sólo esta manera podrá renacer en los espíritus la energía creadora del pasado. ¿Podremos repetir en el futuro las relativas hazañas del pasado, o ya se secó la energía creadora? En lo personal creo que no, y que ahí está pronta a remontar vuelo, apenas se la libere de las camisas de fuerza que la ahogan.
Columna de Juan José Sobrado, La Nación, 1996-05-10.