Miguel Sobrado Sociólogo · Político · Fotógrafo

Juan José Sobrado

¿Por qué celulares?

Fecha
7 de julio de 2001
Publicado en
La Nación
Lectura
3 min

El dúo ICE-Aresep, actuando en conjunto , en perjuicio del usuario y del país, impone actualmente, por razones puramente oportunistas y demagógicas de imagen, un modelo de comunicación telefónica basado en la telefonía celular, pese a que cada línea cuesta al ICE tres o más veces lo que la línea fija o tradicional y que las tarifas para el cliente son tres veces más caras, lo que llegaría a seis veces si se elimina el actual subsidio a cargo de los usuarios de la telefonía fija.

Para medir la magnitud de este sinsentido, es necesario tomar en cuenta que los Estados Unidos, con amplia penetración de ambos tipos de telefonía, cuenta (1999) con una relación aproximada de un celular por cada dos teléfonos fijos y que en Costa Rica, con la cantidad de celulares por instalar que se ha anunciado, a corto plazo se igualaría a la cantidad de teléfonos fijos instalados. El celular por naturaleza –económica, técnica y de actividad humana– es un teléfono complementario, no regular. No es para sustituir las líneas fijas sino para permitir al usuario comunicación cuando no está en sus centros normales de actividad.

Santos inexistentes. ¿Cuál es la razón de esto? En primer lugar, porque el dúo se sigue persignando con santos ya bajados de los altares por el propio Fondo Monetario Internacional, que otrora los impuso. Y, en segundo lugar, porque probablemente prepara el terreno para un futuro "combo", cuando colapse este esquema de imposible sostenibilidad, ya que sería un pretexto ideal para aducir la incapacidad estatal y reclamar la privatización del servicio.

Aquellos santos descanonizados son el dogma de la unidad de todo el sector público en inversiones, y la indistinción entre inversiones de desarrollo y de gasto ordinario, con lo que han impedido al ICE hacer inversiones de desarrollo. Así, como el leasing de los celulares no es formalmente inversión, el santo lo permite, aunque equivalga a lo mismo y sea más caro. En los teléfonos fijos una parte importante no se puede adquirir en leasing , por lo que el santo los veta. De esta manera, con la bendición del santo se puede mostrar eficiencia "poscombo" y tranquilizar al público hasta el próximo colapso.

Calidad de comunicación. La otra parte del atropello al usuario y al país se ubica en la calidad de la comunicación. Pese a que la tecnología celular digital es superior, dado que no fue bien instalada, se oye menos que la celular analógica. En vez de corregir ese defecto antes de generalizarla, se obliga a los usuarios de analógico –que pagaron caro su servicio– a dejarlo para que el ICE aproveche gratis sus espacios y pasar a la fuerza al malo. Su única alternativa es buscarse un oído biónico para seguir oyendo. Tan evidente es esto que 16.000 usuarios de analógico se aferran al servicio y el dúo ICE-Aresep se propone aplicar a la fuerza el alicate este 18 de julio.

Vueltos los mecanismos de control contra el usuario y el país, estos quedan desamparados. Y los recursos judiciales no funcionan porque aceptan crédulamente la verdad oficial de los verdugos. De manera que solo queda la denuncia pública para que, separada la paja de la propaganda del grano de la verdad, se aprecie la última en todas sus dimensiones.

Aunque este comentario no trata de imitar la columna de Robert Rippley, todo lo dicho, aunque increíble, es cierto, porque en estas latitudes macondianas, con frecuencia, la realidad supera a la imaginación.

Columna de Juan José Sobrado, La Nación, 2001-07-07.