UNA: principios universitarios se erosionan
- Fecha
- 17 de diciembre de 2009
- Publicado en
- La Nación
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Aunque se han dado directrices claras por parte de la Rectoría para que se forme personal de relevo y existe una masa de interinos experimentados, algunas unidades académicas se han resistido a sacar a concurso las plazas. Este incumplimiento ha provocado:
a) Que se descuiden las áreas centrales (teórico-prácticas) integradoras de las carreras, haciéndolas perder el norte profesional, desactualizando sus contenidos y provocando repeticiones en los cursos
b) Una reducción de la participación en la Asamblea de Académicos y en el proceso de gestión institucional.
c) Una fuga de interinos con experiencia, que a falta de estabilidad se van para otras instituciones y empresas privadas.
Quizás uno de los aspectos más graves es la restricción de la participación y la concentración del poder en grupúsculos que están interesados en mantener su hegemonía, olvidándose de los fines y funciones institucionales.
Autoritarismo. Un caso connotado, pero no el único, es el de una unidad académica donde laboran más de 35 personas, pero donde solo 8 votan y dos están con permiso. Un bloque de 4 personas que nombra el Consejo Académico y ejerce controles sobre la Asamblea está sugiriendo como requisito para concursar el doctorado. Medida que, en ese contexto, solo puede ser interpretada como la voluntad de perpetuar su poder cada vez más autoritario.
¿Cómo afecta este fenómeno el resto de la Universidad? Por suerte, algunas unidades han cumplido o está cumpliendo con la obligación de formar personal de relevo y en ellas académicos jóvenes están retomando la iniciativa en la gestión institucional, pero esa no es la suerte de todas.
Pienso que el Consejo Universitario debe pedir cuentas, ya que lo que está sucediendo en las unidades cautivas por grupos de interés impiden el surgimiento de los académicos jóvenes y carece de legitimidad estatutaria. La solución tampoco no está en dar propiedad a todos los interinos, como lo sugieren algunos. No, la Academia requiere garantizarse calidad y hay que velar porque se realicen los procesos con los mejores criterios, pero hay que valorar las condiciones concretas de cada unidad y establecer mecanismos de intervención adecuados ahí donde se estén violando los principios estatutarios, pues no podrán dar calidad los concursos realizados por pequeños grupos que tienen en mente metas diferentes de las institucionales.
Es importante no dar más largas a la promulgación del reglamento de carrera académica. Es urgente tener un reglamento que dé estabilidad a los docentes, pero que exija resultados y mantener el arco creativo tenso.
La falta de este reglamento es uno de los pretextos para no hacer los concursos. Hay condiciones adecuadas para hacerlo. Como no es retroactivo, no afecta a los que ya están y otorga estabilidad a los que se encuentran en la incertidumbre.
Publicado en La Nación, 2009-12-17.