Miguel Sobrado Sociólogo · Político · Fotógrafo

Columnas en prensa

Repensar la UNA en su 35 aniversario

Fecha
9 de marzo de 2008
Publicado en
La Nación
Lectura
4 min

Un aniversario no solo para hablar de logros, sino de limitacionesy de ajustes

Hace 35 años la Universidad Nacional estimuló vientos de renovación Universitaria que culmina- ron con un compromiso activo con el desarrollo nacional. La Universidad Necesaria, como se la definió, identificó ese compromiso como la “racionalidad sustantiva” que define su misión y a la organización institucional necesaria para lograr esos objetivos, como la “racionalidad instrumental”. Dos componentes indisolubles dentro de la propuesta, ya que sin el segundo bien articulado no se podría alcanzar a plenitud el primero.

Desde sus inicios la UNA se orientó a la nuevas áreas en el campo de los recursos naturales (ambientales, biología marina, veterinaria); promoción del desarrollo rural (Agrarias y Planificación, IESTRA); artes (danza, teatro). Su actuar iba más allá de la demanda inmediata y de la visión de corto plazo de algunos que percibían las carreras de Ciencias Ambientales o Biología Marina como ocurrencias románticas. En estos 35 años se han graduado miles de profesionales y los productos de las investigaciones y programas de extensión se han hecho notar en el país.

Aunque la UNA no fue la primera universidad pública en introducirse a Internet y a las TIC, gracias al esfuerzo del equipo de Maykoll Phillips y al respaldo activo que le han dado las últimas administraciones al proyecto Innovare, ha recuperado distancias y asumido un liderazgo en este campo estratégico. Pero un aniversario no es solo para hablar de logros, sino también para analizar las limitaciones y perfilar los principales ajustes que requiere el desarrollo institucional de cara al futuro.

a) Haber adoptado como marco referencial de la racionalidad sustantiva la maraña de reglamentos de control administrativo de la administración pública fue un gran error estratégico. Este marco hace que, por ejemplo, el metro cuadrado de construcción cueste un 50% más que en la empresa privada, que los procedimientos alambicados que demanda la adquisición de materiales y equipo atrasan y encarecen los proyectos. En otras palabras haber aceptado, como las otras universidades, este marco administrativo fue aceptar un verdadero cepo que paraliza a la educación superior y la coloca en desventaja frente a los entes privados. Esta desventaja puede ser fatal en el nuevo siglo y llevarla a la senectud.

b) Que haya incorporado en los reglamentos de carrera de sus funcionarios normas que priorizan la antigüedad y no la eficiencia personal e institucional como lo tienen la universidades de primera.

c) Que se haya seguido la inercia de los setenta de formar profesionales como asalariado y haber descuidado de la promoción de emprendedores y las capacidades empresariales en las carreras técnicas. Necesidad del cambio en la “racionalidad instrumental” Es una falacia pensar que se puede continuar con el sistema de controles actuales de la administración pública y cumplir con los objetivos de desarrollo que plantea la racionalidad sustantiva de la institución.

Es preciso crear sistema de control financiero por resultados tal como lo manda el artículo 11 de la Constitución, haciendo valer las normas constitucionales de autonomía universitaria y separarse de los controles estandarizados de la Contraloría. Esta es ciertamente una tarea que debe realizarse cuanto antes, y de ser posible, en los marcos de CONARE. De esto depende en gran medida el futuro de la educación superior pública.

La administración debe internamente reforzarse impulsando un sistema ágil de evaluación de tesis (no de los estudiantes, que ya se hace, sino de las unidades académicas), de los informes de investigación y extensión que permitan rendir cuentas a la sociedad y agilizar los sistemas de acreditación de carreras. Hay que proceder a reformar el reglamento de Carrera Académica aprovechando momento histórico de salida de los viejos y que los nuevos aún no se han asentado. En este sentido tanto el rector actual como el movimiento estudiantil han tomado iniciativas importantes que han sido deben ser tramitadas cuanto antes.

Recuperar las experiencias innovadoras de la extensión y fortalecer las iniciativas de formación de emprendedores, involucrando un número creciente de carreras es una tarea que debe expresarse en los proyectos de reforma académica e institucional. En otras palabras, que el cumpleaños 35 de la UNA sirva para tomar impulso y que tengamos en otros 35 años una universidad de primera.

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Publicado en La Nación, 2008-03-09.