Estabilidad y libertad académica
- Fecha
- 17 de enero de 2010
- Publicado en
- La Nación
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En mi artículo anterior “Se erosionan principios universitarios” (LN 17-12-09) planteé el problema de falta de renovación de personal académico y concentración del poder en muy pocas personas en una serie de unidades académicas de la UNA donde pulula el interinazgo y florecen relaciones de dependencia clientelista.
Esta situación debe ser enfrentada con prontitud y agilidad por el Consejo Universitario ya que, sin personal joven debidamente capacitado, que ocupe posiciones en las materias claves de la columna vertebral de las carreras no es posible adecuarse a los cambios del nuevo milenio ni cumplir adecuadamente con la misión institucional. Debe intervenir en primer lugar, porque se trata de un incumplimiento grave a disposiciones institucionales, tomadas hace varios años para enfrentar la salida masiva de los viejos profesores. Se procuraba con estas directrices renovar el personal e integrarlo a la vida universitaria medidas que han sido ignoradas por dichas unidades académicas y sus grupos de poder.
Acciones arbitrarias. En segundo lugar, porque se presta para acciones arbitrarias por parte de grupúsculos de poder que mantienen así cautivas, alejándolas de los fines institucionales algunas unidades académicas. En tercer lugar porque sin un mínimo de estabilidad en sus puestos y en un ambiente de poder ensoberbecido, los académicos son vulnerables a la demanda de lealtades personales, en vez de un compromiso con la institución.
No es por casualidad que el Estatuto Orgánico de la Universidad Nacional establece en su capítulo I , art. 1.°, que define los principios fundamentales de la Universidad: “El derecho de los miembros de la comunidad universitaria a la libre discusión, en un marco de respeto mutuo” y que Rodrigo Facio, padre ideológico de la universidad costarricense, al referirse a la libertad como requisito del quehacer institucional afirmara: “Una universidad donde se coarte el derecho a exponer o a contradecir cualquier idea, dentro de los cánones de la mayor compostura en la palabra, sería una universidad no más de nombre. Porque en la libérrima discusión de todas las ideas y todos los principios descansa la condición del progreso científico, y la seguridad de que todos los hombres sean respetados en su conciencia y dignidad individuales”.
Es preciso dejar de ver el tema de los interinos solo como un problema laboral de quienes están en esta situación, hay que verlo como lo que es: un problema que afecta gravemente el desarrollo institucional. En este sentido mi propuesta no debe verse como un llamado a dar “propiedades e inamovilidades” indiscriminadamente. Posiblemente haya que reformar el Estatuto y los reglamentos para garantizar estabilidad sin que eso signifique mantener inamovilidades que entorpecen el desarrollo institucional y terminan afectando los derechos laborales de los profesores. Pero lo que no puede suceder es que una mayoría de académicos, por ser “interinos” queden al margen de la participación libre que demandan los principios universitarios.
Rectoría y Consejo Universitario. Este es un tema que demanda una acción urgente de la Rectoría y el Consejo Universitario. Ubicar estas unidades es fácil, muchas de ellas vienen presentando conflictos recurrentes por razones personales sin diferencias sustantivas de fondo. En todo caso ubicarlas no es difícil basta establecer una relación simple entre personal en propiedad y personal total de la unidad, donde una minoría reducida, a veces menos de un tercio del personal e incluso tres o cuatro personas, toma decisiones ajenas al bien común.
Este problema es muy grave porque mina progresivamente las bases del quehacer académico y, si no se reacciona oportunamente y con determinación, antes de que el mal se expanda, la institución puede encontrarse con sus bases carcomidas cuando pretenda enfrentar el problema. Según me han comentado profesores de otras universidades, este problema no se está presentando solo en la UNA, sino que por obedecer al mismo fenómeno de salida del personal viejo, tiene manifestaciones igualmente preocupantes en otras universidades públicas. Sobre este tema tienen la palabra las autoridades de la Universidad y los candidatos que han presentado sus nombres a las elecciones para la rectoría.
Publicado en La Nación, 2010-01-17.