Es la asimetría social
- Fecha
- 23 de diciembre de 2005
- Publicado en
- La Nación
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A don Frank Arata no le gustó mi artículo "La Fortuna sí y Guanacaste no" y le atribuyó intenciones subyacentes de discriminación de la cultura indígena. En ese artículo ensayé una interpretación sobre el aprovechamiento de las oportunidades aportadas por el turismo en La Fortuna.
Afirmando que el manejo de la economía mercantil en el pasado les había facilitado su adaptación a la economía del turismo, mientras que en el Guanacaste de economía tradicional de subsistencia, donde predomina el valor de uso sobre el valor de cambio, como eje del "soft- ware" cultural, esa adaptación no ha sido un proceso fácil y que gran parte de los propietarios locales han vendido sus inmuebles, emigrando o se han convertido en asalariados de los empresarios foráneos. El propósito del artículo fue evidenciar una situación cuyo diagnóstico nos puede llevar a proponer métodos diferenciados de capacitación empresarial y ciudadana, para enfrentar con éxito el proceso de cambio en regiones como la Chorotega.
La economía de subsistencia no ha sido un atributo único de las culturas indígenas, todas las culturas del mundo incluyendo la del Valle Central, durante los primeros siglos de la colonia, han pasado por esa etapa. Los problemas del desarrollo de Guanacaste, por lo tanto, no se encuentran en las culturas indígenas que incluso tenían elementos de gran utilidad en esta época como la confianza y cooperación activa en las operaciones productivas y comunales. Si algún problema existe para el desarrollo del Guanacaste, radica en la debilidad de la comunidad cívica, base del capital social, de la eficacia institucional y del desarrollo.
Cultura indígena. Esa debilidad de la acción de la comunidad cívica, no se le puede achacar a la cultura indígena de cooperación y solidaridad que lamentablemente se han ido perdiendo por un egoísmo chato, sino a las relaciones asimétricas establecidas después de la conquista y que todavía perduran. Como es conocido por la ciencia social contemporánea, la asimetría económica y social restringe el desarrollo de la comunidad cívica y propicia el vasallaje interno y externo. No debe olvidarse que todavía hace unas décadas en los bailes de las fiestas cívicas de Liberia se separaba, con un mecate, a los "principales" de los ciudadanos comunes. Es este sentido que las transformaciones necesarias el siglo XXI parten de reconocer la realidad tal como es, para no aplicar recetas importadas.
En este sentido se trata de capacitar para el manejo de la economía mercantil -alfabetización empresarial-, pero recuperando, en el mismo proceso de capacitación, las tradiciones de cooperación y confianza que contribuyan al desarrollo endógeno, no como ha sido hasta el momento que se ha ido devaluando la confianza tradicional por un individualismo miope, pero sin adquirir las técnicas de manejo de la economía mercantil. Así la respuesta ciudadana e institucional no se limita al desarrollo organizacional histórico y cumple su función contribuyendo a las transformaciones requeridas, al tiempo que fortalece la identidad local.
Publicado en La Nación, 2005-12-23.