Violencia rampante
- Fecha
- 27 de mayo de 2000
- Publicado en
- La Nación · carta colectiva
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- 3 min
Numerosas investigaciones intrageneracionales en diversas culturas y países, y algunas sobre las mismas personas seguidas a lo largo de decenios, llevan a la conclusión que la violencia televisiva tiene tres tipos de efectos:
Los niños y adultos expuestos a grandes dosis de espectáculos violentos pueden llegar a ser más agresivos o a desarrollar actitudes favorables al uso de la violencia como medio para resolver conflictos.
Los espectadores expuestos a la violencia en pantalla se hacen menos sensibles a la violencia real del mundo que les rodea, menos sensibles al sufrimiento ajeno y más predispuestos a tolerar el aumento de la violencia en la vida social.
El público puede sobrestimar el índice de violencia real por creer que la sociedad es la realidad ficticia creada por la TV, con el consecuente aumento en la reacción de miedo ante un mundo que no existe: el mundo irreal y violento de la pantalla.
Por lo anterior, tal y como se lo impone la Ley de espectáculos públicos , el Gobierno debe regular los contenidos violentos que transmite la televisión, como parte de las limitantes propias de toda otra actividad comercial, igual que se regula la venta de cigarrillos y licores, por ejemplo.
Esta falta de regulación televisiva en los últimos años ha contribuido muy seriamente al incremento tremendo que presentan en ese mismo período los homicidios y la violencia con que se realizan. Las cifras son alarmantes: el 5 de abril, Al Día informaba de que es alarmante la cantidad de homicidios en San José, que en solo un año aumentaron un 40 por ciento y que se han incrementado en un 300 por ciento en los últimos 3 años (de 11 en 1997, a 30 en lo que va de este año).
La Nación (24/4/00) informa de un incremento del 53,1 por ciento en los asesinatos en todo el país durante los primeros tres meses del 2000, en relación con el mismo período de 1999. Es decir, el fenómeno ocurre con igual o más fuerza en todo el país y se destaca que, así como se incrementan los asesinatos, aumenta la violencia con que se cometen. Eugenio Polanco, director del Instituto de Criminología, declara que la causa del fenómeno es "el menosprecio de la vida humana" y que "cada vez importa menos matar a alguien; lo que importa es tener cosas a cualquier costo", mensajes que son precisamente los que transmite la violencia televisiva que está por la libre.
A la fecha no existen informes sobre el cumplimiento de la Directriz N°19, emitida hace un año ya, para que las instituciones del Estado y entes descentralizados no patrocinen con su publicidad espectáculos públicos, materiales audiovisuales e impresos que promuevan e inciten al odio, la violencia, la guerra, la pornografía o cualquier tipo de discriminación, y es evidente que el gasto público ha continuado financiando programas violentos en horarios propios para menores, una grave contradicción con los fines de ley. Por eso, de nuevo solicitamos al presidente Rodríguez hacer cumplir la ley y la Directriz N°19, porque la lucha contra la violencia de todo tipo comienza con la lucha contra la violencia transmitida en televisión; es urgente hacerlo antes de que la ola de crímenes, violencia e inseguridad nos ahogue.
Angel Nieto, Eladio Villalta, Fabián Volio, Hermes Navarro del Valle, Jorge Rossi Chavarría, Yalena de la Cruz, Enrique Vargas Soto y Juan José Sobrado
Carta colectiva firmada por Juan José Sobrado. La Nación, 2000-05-27.