Miguel Sobrado Sociólogo · Político · Fotógrafo

Juan José Sobrado

¿Quién es Carazo bis?

Fecha
28 de enero de 2002
Publicado en
La Nación
Lectura
4 min

Algunos se alarman ante la desaparición del bipartidismo y dicen que aumentará la ingobernabilidad. Otros, también ante el avance incontenible de don Ottón Solís, tratan de alarmar diciendo que es un "Carazo bis".

No es cierta ni una cosa ni la otra. Lo primero porque ni el Partido Unidad Social Cristiana (PUSC) ni el Partido Liberación Nacional (PLN) son partidos sino facciones, según lo demostré en "¿Partidos o facciones?" ( La Nación , 16/12/01) . En todo caso, no son dos facciones, sino una sola bifronte o con dos caras. El PUSC nunca ha sido un partido, sino solo un séquito alrededor de una persona, y ahora responde a los intereses de su clase política; y el PLN hace mucho dejó de ser un partido para transformarse en la facción de los candidatos a diputados y presidente y de poderosos grupos de interés que pescan en el río revuelto. Ambas camarillas son en realidad una sola porque están aliadas y coordinan sus intereses mediante vasos comunicantes, por lo que –esto es lo peor– no son ni siquiera opuestas.

En Costa Rica la política se corrompió porque desde hace mucho dejó de haber sana oposición y así se extinguió también la dinámica esencial para la salud de todo sistema político, partidista o faccioso: la lucha de los opuestos que se cuidan y depuran mutuamente y que, en su afán de competencia, ofrecen lo mejor al electorado. Por eso ahora, pese a un gobierno malo y decepcionante del PUSC, el péndulo no fue al PLN, como sucedía antes, sino al PAC, y –en parte– a una apariencia de oposición en el PUSC, que, tras la figura bonachona de don Abel, oculta a los mismos con lo mismo.

Engaño al electorado. Desde el infame pacto del 4-3 se engaña al electorado con el cuento ese del gobierno de los partidos, cuando en realidad, desde entonces, con intervalos y distintas tonalidades, un gobierno faccioso único ha predominado.

La primera evidencia fue el entendimiento para legitimar la presencia de Vesco en el país. Ahí está el complaciente informe "bipartidista" de la Asamblea Legislativa de entonces, que tiene una enorme importancia porque fue el momento de la apertura de la compuerta grande para que entrara la corrupción pública rampante que ahora ahoga al país. Otra, 10 años después, fue la inercia de "ambos partidos" y de la supuesta "oposición" del PLN para detener los errores cambiarios del gobierno de Carazo. Hubiera bastado entonces una reforma legal de tres líneas a la Ley del Banco Central –prohibiéndole el endeudamiento externo sin aprobación legislativa, vía por la que se sostuvo hasta la catástrofe un tipo de cambio irreal– para impedir lo que pasó, pero la "oposición" no lo quiso hacer. De modo que fue un fallo del sistema, no solo del presidente Carazo.

No hay partido. Pero lo grave es que a las mismas causas de aquella catástrofe recurre de nuevo el PUSC y confirma don Abel que seguirá haciendo en un eventual gobierno suyo. Porque es la misma facción y no hay tal partido. Este periódico denunció en el editorial del 7 de enero que en el 2001 se produjo una enorme caída en la reserva de divisas, por centenares de millones de dólares, que se cubrió en parte con aumento de la deuda externa en dólares y, en su mayoría, con recepción de depósitos en dólares, lo que es otra forma de endeudamiento. Esto último, además, violó el artículo 59.° de la Ley Orgánica del Banco Central , que prohíbe asumir pasivos en moneda extranjera que no tengan como contrapartida activos en la misma moneda. ¿Quién es entonces "Carazo bis", sino solo la facción única que, por razones electorales y de imagen, oculta tan preocupantes e ilegales manejos y recurre a lo mismo para no mover el bote y que no aumenten la inflación y las tasas de interés? Ellos son ahora esta amenaza y no don Ottón Solís quien, por el contrario, predica la transparencia y la disciplina fiscal y monetaria.

Por todo eso, ahora que el pueblo despertó después de 30 años de engaño y que, organizado en el PAC, está apoyando en alud a don Ottón Solís, la monofacción se preocupa y salen con estas historias de los equipos y de la ingobernabilidad, que, por gastadas, al igual que los mantudos de las fiestas cívicas, ya no asustan ni a los chiquitos.

Columna de Juan José Sobrado, La Nación, 2002-01-28.