Miguel Sobrado Sociólogo · Político · Fotógrafo

Juan José Sobrado

Programas de gobierno

Fecha
20 de marzo de 2002
Publicado en
La Nación
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3 min

Si alguien duda de mi afirmación de que los dos partidos tradicionales no son partidos sino facciones, para convencerse de lo contrario, le bastaría leer los programas de "gobierno" que presentan.

Porque un verdadero partido, que por definición se ocupa de resolver los problemas nacionales mediante la acción de gobierno, debe, para empezar, estudiar en forma seria los complejos problemas de la sociedad y del Estado. Porque sus causas son muchas, y variadas las soluciones posibles. Al mismo tiempo, todos los problemas están interconectados en alguna medida, y no se pueden contemplar en forma aislada. Asimismo, su examen acertado debe empezar por establecer primero los hechos, lo que requiere cuidado y trabajo porque no se debe actuar con base en suposiciones. Por todo eso, el gobierno de un país, y el manejo acertado de la política, es una de las tareas más complejas que pueda haber. Por ello, pretender hacerlo con una sarta de ocurrencias, enlazadas mediante un discurso propio de charla de barbería, es la mejor demostración de que no son partidos, sino simples facciones, que con eso maquillan sus intereses personales en época electoral para que parezcan que son un partido.

Documentos acusatorios. Es tan absurdo el asunto, que el lanzamiento de cualquier galleta lleva más pensamiento y cuidadosos preparativos que el esfuerzo dedicado por ambos partidos a sus "programas de gobierno", los cuales, a la luz de lo aquí dicho, se convierten en documentos acusatorios en su contra.

Si esos "partidos" fuesen partido, los cuadros de estudio ocuparían en ellos un lugar primordial, y la gente de pensamiento sería la importante, no la de la maquinaria y los activistas callejeros, nada de lo cual ocurre. Y en tales estudios se emplearía, en lo necesario, la contribución económica del Estado, no en charangas y circo para disimular que no son partido. Asimismo, los numerosos y bien pagados asesores de la fracción legislativa se ocuparían en diseñar las mejores leyes para que el país no esté amarrado, como está, por el inmenso charral normativo que, en ausencia de tan indispensable tarea, ha proliferado caóticamente. Pero dichos "asesores", que forman tal legión que ni espacio tienen, en su mayoría se ocupan de la politiquería, que es la otra mejor prueba de la faccionalidad en vez del partidismo. Porque la politiquería, en que se agota la acción de gobierno, legislativa y ejecutiva, es el extremo opuesto de la acción de un verdadero partido político.

Torpe manejo. Mientras tanto, nuestro país, que está lleno de posibilidades y de fortalezas, se estanca, se enreda y pierde oportunidades, gracias al manejo torpe de quienes han acaparado en forma espuria su dirección.

Esta es la verdadera realidad, que algunos ciegos no quieren ver, pese a que ya sienten a sus espaldas la furia popular y, en su lugar, les achacan a los columnistas su descrédito. De nuevo, como en la vieja historia persa, el mensajero es el que tiene la culpa de las malas noticias.

Columna de Juan José Sobrado, La Nación, 2002-03-20.