Pensar y no “formulear”
- Fecha
- 7 de julio de 2003
- Publicado en
- La Nación
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Un error dogmático, que nadie contestó a tiempo, impidió a la Asamblea Legislativa acoger la magnífica propuesta del diputado Rodrigo Alberto Carazo de insertar en la ley aprobatoria del préstamo destinado a terminar la costanera sur la obligación para el MOPT de construir aceras y ciclovías paralelas. De esta manera, aunque fuera con un notable atraso ideológico y temporal, se reivindicaban los derechos elementales del individuo por encima de los de la máquina y de la economía.
Pero los derechos humanos y el sentido común perdieron en esta ocasión la partida porque la Asamblea creyó erróneamente que la propuesta violaba la naturaleza aprobatoria y no normativa del acto. Sin embargo, dado que se trataba de un proyecto de ley tramitado como todos los demás, nada impedía que, paralelamente a la aprobación, crease conjuntamente la citada obligación a atender con fondos distintos del empréstito. O sea que, con propósitos distintos, fuese simultáneamente tanto aprobatorio como normativo.
Con tan sencilla fórmula se obviaba el obstáculo de los límites aprobatorios y se lograba un resultado racional y necesario, cuya existencia es, por cierto, el criterio básico para juzgar la constitucionalidad de toda ley. ¡Lástima!
Columna de Juan José Sobrado, La Nación, 2003-07-07.