Polonia: ¿Gobierno de solidaridad?
- Fecha
- 1 de octubre de 2026
- Publicado en
- La Revista
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Este artículo, publicado originalmente en La Nación el 13 de agosto de 1989, es reproducido por su autor al considerar que muchos de los conceptos y reflexiones expresados entonces conservan plena vigencia. Más allá del contexto histórico específico de Polonia y de los profundos cambios ocurridos desde aquella época, el análisis sobre las tensiones políticas, los intereses geopolíticos, las transformaciones sociales y los desafíos de asumir el poder mantiene una sorprendente actualidad. Su lectura permite revisar aquel momento histórico y, al mismo tiempo, reflexionar sobre realidades y dilemas que continúan presentes en el mundo contemporáneo.
Los acontecimientos recientes en Polonia provocan reacciones encontradas tanto entre partidarios como adversarios de solidaridad y del Partido Obrero Unificado de Polonia (comunista). No faltan voces airadas, dentro y fuera de Polonia, que denuncien traiciones a sus respectivas causas y auguren e incluso propicien momentos aciagos para ese país.
En realidad, el momento que está viviendo ese país, dentro de una Europa cambiante es muy complejo y exige gran agilidad y frescura de análisis.
De hecho, en Polonia todo puede suceder el momento es difícil y las contracciones profundas, pero no todo tiene las mismas probabilidades de ocurrir mientras las fuerzas extremistas dentro del Partido y de Solidaridad se mantengan alejadas de la toma de decisiones. En gran medida lo que ahí tenga lugar depende también de los entendimientos y acuerdos entre las dos grandes potencias y del papel de Europa occidental en el proceso polaco lo que es preciso tener presente es que el proceso mismo de confrontación ha ido transformando y moldeando las fuerzas gestando o fortaleciendo sectores y creando una nueva realidad y posibilidades estimuladas a su vez por los cambios regionales y mundiales. Hoy ni el POUP ni solidaridad son las mismas organizaciones de 1981 y aunque mantienen contradicciones sustantivitas se ha abierto la posibilidad de tomar acciones conjuntas por la salud de Polonia con él gobierno e incluso según la lo sugiere algunos analistas el traspaso total del Gobierno a la Solidaridad.
¿Es posible que se produzcan cambios profundos que incluso llegue a gobernar solidaridad? No sé puede responder a esta pregunta con una afirmación o negación tajante. Más bien habría que considerar algunas condiciones que harían posible una situación de este tipo, entre otras cosas Solidaridad está interesada en asumir el Gobierno de ese país en este momento.
Obviamente emerge a un primer plano la posición geopolítica de Polonia y en general de Europa Central, tan sensible para la seguridad de las potencias de ese continente, Permitirá la Unión Soviética a un Gobierno de Solidaridad en sus fronteras? El mes pasado Adam Michnik dirigente de ese Movimiento- Partido se dirigió a Moscú a iniciar conversaciones sobre este tema no tengo noticia de que se haya publicado el detalle de esas conversaciones, pero por la tónica general de los artículos que han aparecido posteriormente no parece haberse producido un rechazo al menos tajante.
Es posible que este tema sea objeto también de discusiones entre Washington y Moscú. Es evidente que aunque la actual dirección soviética pueda simpatizar, o estar dispuesta a tolerar nuevas experiencias sociales en esos dos países, no estará nunca de acuerdo en que estos procesos se transformen en ventajas similares para sus adversarios en ese sentido es evidente que los soviéticos esperan al menos garantías cómo las exigieron los norteamericanos con el caso de Cuba o Nicaragua, sobre todo teniendo en cuenta la importancia de esa región para su seguridad.
¿Existen elementos para pensar que los soviéticos podrían liberalizar tanto su política? pienso que sí, aunque también podrían darse argumentos en sentido contrario. En todo caso ese tema sería objeto de un artículo aparte. Por otra parte ¿Esta Solidaridad dispuesta a asumir el Gobierno de Polonia sí los comunistas se los entregan? Pienso que no al menos mientras no reciban el apoyo económico que han solicitado a Occidente de diez mil millones de dólares para los próximos tres años. Recordemos qué parte importante de las bases de solidaridad la constituyen los obreros de los astilleros, minas y fábricas que deben ser cerradas al ponerse en práctica las medidas impulsadas por el Fondo Monetario internacional. Ellos no desean tomar esas medidas impopulares sin tener algo concreto que ofrecer a sus bases saben que su movimiento que se ha sostenido como fuerza de posición y que aglutina sectores muy variados podría desintegrarse asumiendo el poder en estas condiciones.
La ayuda ofrecida por Bush y otros países occidentales dista mucho de las solicitada por Walesa (considerada por Washington según el Financial Times, como irreal) y este no parece apurado en tomar el poder. De hecho la elección de Jaruzelski como Presidente de Polonia se hizo con el ¨descuido¨ complaciente de Solidaridad a través de la ausencia calculada de algunos de sus diputados y la anulación de votos ¨por error¨ según el Washington Post del 16 de junio ¨ …los comunistas han sido condenados en esencia a gobernar por la gracia de sus adversarios…¨ Este juicio parece compartirlo la revista Times del 10 de julio cuándo afirma¨ Todo parece indicar que en Polonia el castigo por haber perdido las elecciones es la exigencia de ejercer el poder.¨
Estos hechos nos obligan a analizar con más detenimiento los acontecimientos que se están desarrollando en Polonia y Europa Central, no solo para comprenderlos mejor, sino porque nos hablan de cambios que pueden ser sustantivos por las profundas repercusiones qué pueden tener para El Mundo en particular para regiones como Centroamérica donde la posición geopolítica ha sido un limitante de soberanía e independencia.
Publicado en La Revista, 2026-10-01.