Pequeños pero grandes
- Fecha
- 10 de mayo de 2007
- Publicado en
- La Nación
- Lectura
- 3 min
Una visión de futuro realista, ubicada en la época que vivimos, pero arraigada en los talentos, experiencias y posibilidades locales, es fundamental para integrar el haz de voluntades individuales e impulsar los procesos nacionales de desarrollo. Para lograr esta visión, sin embargo, no basta con leer sobre el desarrollo tecnológico y repetir las experiencias de otros países más avanzados. Es preciso leer nuestra realidad particular, auscultar las mejores prácticas y experiencias creadas por nuestros empresarios y comunidades y aprender a sistematizarlas.
En esta columna he tratado en ocasiones anteriores las experiencias inspiradoras por la búsqueda de la armonía social y ecológica del hotel Punta Islita en Nandayure; también el esfuerzo titánico de don Teodoro Quirós en San Pedro de Pérez Zeledón para construir un beneficio de café que dé uniformidad a la calidad del café de bajura y le permita consolidar nichos de mercado competitivos en Estados Unidos y Japón; también he escrito sobre la experiencia sancarleña de la Zona Económica Especial, donde una comunidad bien organizada ha ido reorientando la acción de las instituciones públicas hacia las necesidades locales, reafirmando la soberanía ciudadana sobre las estructuras estatales.
Proyección mundial. Hoy, quiero llamar la atención sobre una experiencia particularmente importante, no solo para nuestro país, sino para la ecología y la agricultura mundial, desarrollada en Bribrí de Talamanca por el ingeniero Luis Rodríguez Gómez, agricultor de veinte hectáreas y socio de las industrias Agricultura Creativa y Bio Soluciones del Caribe.
Se trata de una exitosa experiencia de aprendizaje de la agricultura sistémica de los indios bribri y el enriquecimiento de ella con los conocimientos biológicos modernos que permite alcanzar objetivos tangibles como el abastecimiento alimentario de la familia, obtener un ingreso económico, al mismo tiempo que lograr una empresa económicamente sostenible, en armonía con la naturaleza y fuente de la pensión del productor. Esta empresa genera también productos intangibles no menos importantes: dentro de los cuales están 16 servicios ambientales, algunos de efecto local, otros de impacto regional.
Ganancias y ambiente. ¿Cómo hace para que el pequeño productor pueda alcanzar estas metas? En vez de aplicar agroquímicos y pesticidas químicos, deja, por una parte, que la naturaleza actúe renovando el suelo y abonando las plantas, y por otra, extrae y aplica el conocimiento biológico de la naturaleza, acelerando su acción por medio de abonos foliares biológicos y procesos de fermentación microbiana. De esa manera, no solo obtiene el alimento de su familia y vende al mercado productos tradicionales como cacao y banano orgánico, sino que el desarrollo forestal le garantiza con creces una vejez tranquila, al mismo tiempo que se preserva el ambiente.
Como resultado colateral, ha desarrollado biotecnología muy variada, que incluye productos como biofertilizantes, biorremediación y otros que combaten los malos olores, que procesan industrialmente las dos empresas mencionadas anteriormente –Agricultura Creativa y Bio Soluciones– y abastecen un sector creciente de empresas nacionales y extranjeras.
Se trata, como dije al principio, de una experiencia de recuperación ambiental productiva, que trasciende lo local y abre la puerta de un nuevo paradigma científico y tecnológico, muy útil en lo inmediato para la explotación del bosque tropical húmedo, pero que, indudablemente, podría contribuir a cambiar la agricultura mundial. Pongámosles atención a estas innovadoras experiencias que nos abren un camino concreto de esperanza, ya que es por esta vía, que fortalece la identidad nacional, por la que puede confluir la energía del desarrollo.
La teoría y la técnica necesarias, especialmente para las épocas de cambio profundo como la que vivimos, no se encuentra fácilmente en los libros ni en las conferencias de especialistas de otras latitudes, hay que encontrarla y descifrarla de la práctica local. Esto implica ver también hacia adentro, poniéndoles atención a las innovaciones de nuestros empresarios, científicos y experiencias organizacionales de las comunidades, que impulsan soluciones y caminos hacia el futuro.
misobrado@yahoo.com
Publicado en La Nación, 2007-05-10.