Para superar la pobreza
- Fecha
- 2 de junio de 2000
- Publicado en
- La Nación
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Invertimos cada vez más recursos para superar la pobreza, pero los resultados son muy escasos. ¿Por qué no hemos podido superar la pobreza? Pienso que en la concepción prevaleciente de la pobreza como algo que solo puede ser enfrentado con "compensación" en forma de donación material, unido al oportunismo electorero y falta de evaluación, radica gran parte del problema.
Es necesaria una visión positiva y real. Para construir una visión sistémica sobre la pobreza, hay que introducir una premisa fundamental sobre la naturaleza del factor humano: los seres humanos desarrollan sus capacidades para desenvolverse en la vida económica y social actuando en la vida cotidiana. Es a través de la actividad como ejercitan sus capacidades fisicomotoras, intelectuales y sociales donde la autonomía es un requisito para la formación. Sin autonomía puede existir instrucción, pero no hay capacitación posible sin ella, como no se puede aprender a andar en bicicleta mientras alguien la sostenga.
Las interferencias sociales y situacionales que impiden, especialmente en el campo de la organización y gestión empresarial y ciudadana, la relación directa del ciudadano con estas prácticas limitan el desarrollo de capital social y generan pobreza.
No hay perdedores ni ganadores innatos. No existen "pobrecitos" por naturaleza. Todos los seres humanos biológica y mentalmente sanos tienen posibilidades para desenvolverse autónomamente y crear su propio proyecto de vida. La pobreza surge, en la mayor parte de los casos, cuando no hay acceso a la gestión economica y social de manera autónoma. Es en el contexto social donde se ordenan los papeles sociales y se establecen ventajas y limitaciones que llegan a tomar forma en la conciencia de los individuos, estimulando. De las oportunidades sociales reales que tiene cada clase y estrato social, de los valores que legitiman la estructura social, de aquellos que ha hecho suyos el individuo y de sus relaciones con el medio depende, sin embargo, que logre o no desarrollar estas potencialidades.
Cómo se genera la pobreza. En este sentido la pobreza no es una maldición bíblica inherente de los "perdedores", ni un problema generado por el cambio social que sólo puede ser "compensado" por el resto de la sociedad. La pobreza tiene su origen, en la mayor parte de los casos, en una situación que desencadena alguna de los siguientes factores o de varias de ellas simultáneamente:
I. Factores que se originan directamente de la forma de operar la organización social.
Limitaciones en el acceso al sistema educativo formal o técnico que constituye el capital humano.
Carencia de acceso a la organización y gestión empresarial. Componente clave del capital social.
No haber tenido acceso a la participación en la gestión comunal y ciudadana. Base de la cultura cívica y del capital social.
Tener restringido el acceso a la información derivado como consecuencia de los puntos anteriores o por otras razones.
Estos factores tienen por común denominador restringir el desarrollo autónomo de las personas inhibiendo, restringiendo y desalentando el acceso a los servicios y ámbitos de acción que habilitan la participación en la vida económica y ciudadana.
II. Factores que tienen su origen en las condiciones físicas o mentales así como de percepción y adaptación individual a la estructura social.
Incapacidad física por edad o enfermedad de obtener los recursos necesarios para atender sus necesidades.
Haber sido transformado en persona dependiente y pasiva en razón de su posición en la escala social o por los programas sociales de carácter asistencialista (que solo regalan en vez de promover).
Por adaptación oportunista al medio en que se vive, haciendo de la pobreza un modus vivendi.
Este segundo nivel de factores tiene su asiento en la biología y comportamiento individual, excluyendo a las personas de una autonomía efectiva y participación social plenas.
Fuera de los casos en que las personas no pueden valerse por sí mismas por razones de edad o salud y carencia de mecanismos de solidaridad social, la pobreza obedece a restricciones sociales a la autonomía de los individuos y grupos sociales.
Cada tipo de pobreza exige un enfoque diferente. La superación de la pobreza en:
El caso de las personas incapacitadas por la edad o enfermedades crónicas sólo puede darse a través de mecanismos de asistencia y solidaridad social. En estos casos la asistencia social debe ser permanente.
Para los demás es preciso restituir las condiciones para el desarrollo autónomo de las personas y grupos. La acción en este sentido debe ir dirigida, por una parte, a la inversión en capital humano, especialmente de la población joven, facilitando el acceso de esta a la educación, formación profesional y salud para actuar de manera preventiva sobre la pobreza.
Por otra parte, hacia la formación de capital social, especialmente de la población adulta excluida de las oportunidades por su bajo nivel educativo y el rendimiento decreciente de su fuerza física. Esto debe realizarse a través de la autocapacitación en organización y gestión para que pueda desarrollar sus capacidades de desarrollo autónomo. La asistencia, en estos casos, solo puede darse mientras se produce la capacitación. La generación de organización solo se da en procesos autónomos que respondan a las necesidades y decisiones de los interesados. Están basados, cuando se trata de proyectos productivos, en una información realista de mercado y en una capacidad de gestión y organización empresarial y ciudadana propias, nunca en proyectos diseñados desde fuera. Para desarrollar el potencial organizativo existen técnicas y una gran experiencia que confirma con resultados su eficacia.
Es preciso superar la visión negativa y el oportunismo clientelista que, con un enfoque chato, quieren transformar en votos los dineros dirigidos a superar la pobreza.
Publicado en La Nación, 2000-06-02.