Miguel Sobrado Sociólogo · Político · Fotógrafo

Columnas en prensa

Elecciones municipales a medio período

Fecha
19 de abril de 2006
Publicado en
La Nación
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3 min

Los conflictos municipales, como el vivido durante los últimos años por Tibás y otros cantones, tienen un elemento común: el sistema electoral vigente y su desfase entre las elecciones de munícipes y alcaldes. En las elecciones nacionales se elige a los concejales, sin que nadie los presente y sin programa ni campaña cantonal. Son elegidos más por arrastre de la votación presidencial que por méritos propios y, nueve meses después, sin financiamiento de deuda política ni campaña local, en olor a tamal navideño en el Valle Central, y con inundaciones por el cuello en el Caribe, se "eligen" los alcaldes con un 70% de abstención (sic). Después viene el esperado desencuentro y rivalidades entre alcaldes y munícipes que no tienen nada en común y donde el gran convidado de piedra es la ciudadanía. Este caos ha sido provocado por la Asamblea Legislativa, donde por miopía y temor a la autonomía de las comunidades se impusieron normas a contrapelo del sentido y el bienestar común.

Las elecciones municipales deben ser a medio período y completas; es decir, de regidores y de alcaldes. Debidamente distanciadas de las nacionales por dos años, tienen que gozar de financiamiento público, restado, desde luego, del porcentaje de fondos asignados a las elecciones. Eso sí, debidamente regulados para divulgar solamente los programas regionales con soluciones a los problemas locales y no jingles publicitarios para arrear electores, como ganado, a las urnas.

Toma de conciencia. Es necesario dar trámite urgente al proyecto que presentó el diputado Aiza Campos para que se puedan hacer las elecciones de medio período, hay que incorporarle lo del financiamiento para que pueda ser una escuela cívica, pero hay que tomar conciencia de que este proyecto es insuficiente.

La reforma debe también alcanzar a los concejos de distrito para que adquieran representatividad e importancia. Una posibilidad sería la de integrarlos con delegados de las asociaciones de vecinos, cooperativas y productores, lo que fortalecería las organizaciones locales. De cualquier forma, habría que elevar su poder local participando en la elaboración y supervisión en la ejecución del presupuesto municipal y del Consejo de Desarrollo Regional. En este sentido, es preciso incorporar la experiencia de presupuesto participativo que tanto éxito ha tenido como laboratorio de formación ciudadana y desarrollo local en el sur de Brasil.

Parte activa. En otras palabras, hay que fortalecer, con las reformas anteriormente mencionadas, las condiciones para el desarrollo de los gobiernos locales, teniendo presente, eso sí, que este fortalecimiento no será pleno mientras las municipalidades no sean parte activa de las regiones, y estas y las municipalidades dispongan de recursos propios y de autonomía efectiva en la ejecución de las políticas. Sin regionalización y descentralización de los recursos y de la gestión, los poderes locales seguirán teniendo muy limitadas funciones y no podrán cumplir su función de escuela de formación ciudadana y desarrollo institucional y local; pero este es un tema que, por relevancia para el reordenamiento institucional y los cambios de fondo que el país necesita, amerita un artículo especial.

Publicado en La Nación, 2006-04-19.