Una colaboración de José Rodrigo Conejo y Libertad Sobrado

Han pasado ya dos meses desde la muerte de mi abuelo Cristián, Papi.
Celebro su vida, conmemoro su muerte. Suelto suavemente las lágrimas. Dejo ir, así como mi cuerpo deja ir la sangre. Tan pura y tan llena de vida, tan cercana al corazón… sale de mí, se va y se renueva. Ciclos de vida y muerte. Mi cuerpo me permite entender, que el dolor también es vida. Las lágrimas también son lluvias en mi bosque. Entonces también son hojas, son flores, son el canto de los pájaros.
Abrazo el vacío, lloro sobre mojado. ”Y río porque amo el viento y las nubes y el paso de los pájaros cantores”

Fotografías: José Rodrigo Conejo

Texto y edición: Libertad Sobrado

Poemas

Gioconda Belli, Mayo

No se marchitan los besos
Como los malinches,
Ni me crecen vainas en los brazos;
Siempre florezco
Con esta lluvia interna,
Como los patios verdes de mayo
Y río porque amo el viento y las nubes
Y el paso del los pájaros cantores,
Aunque ande enredada en recuerdos,
Cubierta de hiedra como las viejas paredes,
Sigo creyendo en los susurros guardados,
La fuerza de los caballos salvajes,
El alado mensaje de las gaviotas.
Creo en las raíces innumerables de mi canto.
Libertad Sobrado
« Las mujeres sabemos dejar ir lo más preciado.
Lo mas cercano a nuestro corazon
Nuestra sangre.
Mi Sangre.
Hoy
Quiero llorarme
Quiero lloverme
Quiero sangrar mi ciclo »